

Fez es la tercera ciudad de Marruecos, después de Casablanca y Rabat, con una población de más de un millón de habitantes.
Es una de las cuatro ciudades llamadas imperiales junto a Marrakech, Meknés y Rabat. En Marruecos está considerada como el centro religioso y cultural del país. Su universidad, famosa por el estudio del árabe y la religión musulmana, la convierten en punto de paso de un gran número de estudiantes marroquíes.
La ciudad se divide en tres zonas, Fez el Bali , la zona antigua, dentro de las murallas, Fez-Jdid , la zona nueva, donde se encuentra la Mellah , el barrio judío, y la Ville Nouvelle (Villa Nueva), la zona francesa en el noroeste de la ciudad. La medina de Fez el Bali, la mayor de las dos de la ciudad, es la mayor zona peatonal de mundo, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981. La ciudad cuenta con los servicios del Aeropuerto Saïss.

Llegar a Fez es encontrarse con una ciudad viva, bulliciosa. Los niños y los burros corren revueltos por las estrechas callejas de la ciudad antigua. Se pierde rápidamente la orientación. Pero no hay problema, siempre se puede encontrar a alguien que nos muestre el camino de vuelta. Fez es un revoltijo de colores, sonidos y olores. Es fácil sentirse abrumado por la cantidad de guías amateur que se ofrecen al viajero.
Puede parecer que no es aconsejable adentrarse en los oscuros e intrincados callejones de Fez, pero es sólo una impresión, que hay que ignorar, para no perderse los magníficos jardines, mezquitas, refinados palacios, mansiones que esconden las callejas. La actividad intelectual y artesanal se vive en la calle.
Fez el Bali es la parte más antigua de la ciudad y está formada por el laberinto de callejones de la vieja Medina entre las que a difícilmente se consigue distinguir las dos grandes arterias que ponen un poco de orden en este desorden multicolor: Talaa el Kebir, la gran cuesta, y Talaa es Seguir, la pequeña cuesta. No hay que perderse la visita a los zocos de curtidores y tintoreros, tan fotografiadas y, sin embargo, siempre sorprendentes. Es como asomarse a la Edad Media.
Fez cuenta con numerosas Medersas, internados religiosos construidos por iniciativa de los Merinidas, aunque algunas zonas no son accesibles para los turistas.
